Citas célebres

"Desde que cogí tu libro hasta que lo dejé me desternillé de risa. Pienso leérmelo algún día." Groucho Marx.
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viernes, 30 de noviembre de 2012

Breaking Free - Cherise Sinclair

Tercer título de la saga Masters of the Shadowlands, tras Club Shadowlands y Dark Citadel. Se nota que la autora va mejorando un poco su forma de escribir, y bastante más a desarrollar las historias. Aunque Dark Citadel tiene una historia más interesante, en cuanto a calidad se refiere, es posible que este sea el mejor de los tres.

Beth se casó con un sádico que la dejó llena de cicatrices, tanto físicas como emocionales. En el club Shadowlands consigue sentirse mejor, pero no se somete del todo a sus amos. Por eso, Master Z le da un ultimátum: tiene que someterse a Nolan o la echan del club.

Spoilers a partir de aquí.

Poco se puede añadir que no se haya dicho sobre los anteriores libros. Como siempre, sabemos que los protagonistas terminarán juntos, pero eso es lo de menos. En este caso, profundizamos más en la relación y vamos más despacio. Nos da tiempo a saborear todos los momentos por los que pasa la pareja, desde la desconfianza inicial hasta el final. Además, solemos cambiar de narrador (entre Beth y Nolan, alguna vez el ex de Beth), por lo que leemos exactamente lo que pasa por la mente de los dos.

La historia es mucho más compleja, no tan predecible. Los juegos sexuales son más elaborados y originales. Se nota que la autora tiene más experiencia. Al contrario que en las entregas anteriores, el final no me deja con sensación de que haya sido demasiado corto o no hayamos podido profundizar lo suficiente. Aunque la historia podría haber sido más larga, no necesita serlo. Por todo ello, me parece que es, en general, el mejor libro de la saga hasta ahora; aunque personalmente, la historia de Dark Citadel me guste más.

sábado, 20 de octubre de 2012

Dark Citadel - Cherise Sinclair

La segunda parte de esta serie romántico-erótica de BDSM mejora bastante respecto al primero, Club Shadowlands. Cambian los personajes, que en este caso son algo más complejos, la historia de amor es un poco más complicada y las escenas de sexo, mejores. Aunque sigue sin ser una novela espectacular, me parece que está muy bien para los que nos gustan este tipo de libros.

Kari es la típica sumisa de los libros de Cherise Sinclair: vergonzosa, con bastante cuerpo y, en este caso, recatada. Se apunta a una clase de principiantes en el Club Shadowlands con su novio, un hombre que vemos desde el principio que es un imbécil. Y de hecho, nada más empezar la clase le deja... pero Master Z, el dueño del club, le propone que asista a las clases con Master Dan, que tiene años de experiencia. Y ella acepta.

Spoilers a partir de aquí:

Master Dan se unió al club con su mujer, ya que los dos estaban en el mundo del BDSM. Pero hace 3 años ella murió en un accidente de tráfico al conducir borracha y él no se lo perdona a sí mismo. Mientras tanto, Kari empieza a descubrir el mundo BDSM y a darse cuenta de lo mucho que le gusta, de que lo necesita. Los dos se lo pasan de maravilla juntos... y algo más. Pero Dan se ve incapaz de tener una relación, y Kari termina confundida por no saber si Dan le quiere o se lo imagina ella.

En este libro, como en la mayoría de novelas románticas, el misterio no es si va a terminar con el hombre. Sabemos desde el principio que, a pesar de los problemas que surgirán entre los dos, van a acabar juntos. Aquí es exactamente igual. Sabemos que los dos terminarán juntos, así que lo importante es el viaje emocional que pasa entre medias. Y, dentro de lo que suele haber en las novelas románticas de hoy en día, la historia es buena.

Todo ello está sazonado con escenas de sexo que incluyen un poco de spanking y bondage pero sobre todo dominación y sumisión. Y estas escenas me parecen más eróticas e imaginativas que las del primer libro, especialmente la última en el jardín.

La autora utiliza un lenguaje claro y sencillo, sin florituras. Va al grano y no se entretiene en divagaciones eternas o descripciones interminables. Por eso, la lectura es bastante rápida y el ritmo no decae en ningún momento.

En resumen, si os gustan este tipo de libros y el primero os ha picado la curiosidad, este segundo es bastante mejor, por lo que es recomendable. Si no es así, no merece demasiado la pena leerlo. Por cierto, los libros no están traducidos al español.

martes, 18 de septiembre de 2012

Club Shadowlands - Cherise Sinclair

Esta novela romántico-erótica de BDSM es la primera de la saga Masters of the Shadowlands (no se ha publicado en español). La historia ocurre en el club Shadowlands, una mansión en la que los sábados por la noche se junta un grupo de sadomasoquistas. En este primer libro conocemos el club, a su dueño Zachary y la joven Jessica, una chica que apenas sabe de sexo convencional, mucho menos de este submundo.

Es un libro entretenido, con una buena dosis de sexo pero también con una historia de amor. Mantiene el ritmo a lo largo de la historia y nos deja echar un vistazo en el mundo del BDSM sin que sea demasiado impactante para el que lea este tipo de novelas por primera vez. Aun así, la trama es muy corta y no parece ser más que una introducción a la serie, lo que le quita puntos.

Nos presentan a Jessica como una chica bajita y con algo de sobrepeso (que no obesa) a la que se le acaba de estropear el coche en una carretera solitaria, y lo más cercano es una mansión: el club Shadowlans. Pretende pasar allí la noche hasta que pueda llamar a la grúa y que vaya a por su coche, y el dueño, Master Z o Sir (Señor), le invita a entrar. Poco a poco descubre que es un club sadomasoquista, y que si hasta entonces no había disfrutado con el sexo era porque ella es una sumisa.

Spoilers a partir de aquí.

La trama avanza bastante rápido; tenemos el primer contacto erótico muy al principio y no tardamos mucho en ver a Jessica recibir unos buenos azotes. A partir de aquí, la autora nos va presentando distintos tipos de prácticas sadomasoquistas; algunas solo vemos que las hacen los personaje secundario, otras las llevan a cabo Jessica y Sir. Y una vez empiezan a follar, no hay quien los pare. Cuando no están teniendo sexo en alguna habitación, están toqueteándose a la vista del resto del club. Así que la historia es muy buena desde el punto de vista erótico.

También está la parte romántica, pero al ser un libro tan corto y habiendo gastado tanto tiempo en el sexo, no queda demasiado para desarrollar el romance de forma adecuada. La autora escribe a veces desde el punto de vista de Jessica y otros desde el de Sir, por lo que podemos saber lo que siente cada uno. Sin embargo, da la sensación de que es todo muy precipitado. Mencionan cosas de su vida algunas veces, pero no da tiempo a profundizar en ello, y por tanto tampoco en esta faceta de los protagonistas. Una pena, porque era una historia bonita y me parece que en los próximos libros se van a centrar en otros personajes del club, por lo que nos quedamos a medias con esta pareja.

Y ese es el problema del libro, que no da tiempo a que los personajes crezcan ni un poco, a que sean más profundos. No nos explican del todo por qué puede Sir "sentir" las emociones de los demás, cómo evoluciona su relación. Tenía infinitas posibilidades para darle más vida a la historia: ver cómo se las apañan para seguir la relación fuera del club, que aparezcan antiguas sumisas de Sir, algún enfrentameinto de verdad con un dominante... En cambio, solo tenemos un pequeño momento de inseguridad de Jessica que se pasa en un par de hojas.

En resumen, es una historia decente y bien escrita, pero nada del otro mundo. Puede que a los fans de este tipo de libros les parezca entretenido si les apetece mucho un libro fácil, pero no es lo mejor de la erótica BDSM.

domingo, 16 de septiembre de 2012

Nueve Semanas y Media - Elizabeth McNeill

En esta novela McNeill nos cuenta en primera persona la corta pero intensa relación sadomasoquista que tuvo en los años setenta. Es un libro interesante, bien escrito, pero no consigue enganchar. Da la sensación de que la autora podría haberle sacado más jugo a las situaciones, podría haber entrado en más detalles.

El principio está muy bien hecho. En lugar de aburrirnos con páginas y páginas dedicadas a explicarnos qué hacía antes de conocerle, cómo le conoció y las absurdas primeras conversaciones; nos comenta ligeramente cómo se conocieron y explica en pocas líneas sus primeros encuentros sexuales, resaltando cómo se acercaron poco a poco al sadomasoquismo.

A partir de este momento vemos cómo progresa su relación, cómo la protagonista pierde todo el sentido de la realidad y se convierte en alguien que vive solo para complacerle, cómo experimentan hasta llegar a límites insospechados, tanto en el sexo como en el resto de facetas de su vida.

Spoilers a partir de aquí.

Los primeros encuentros son agradables de leer, ya que aparte de las bofetadas de algunos momentos, no es demasiado duro. Pero enseguida empiezan los golpes más fuertes, y lo que se hace más difícil, las humillaciones. Cuando la protagonista siente reparos a la hora de hacer algo que le ordena y él la insulta, se me hace un nudo en el estómago. Cuando le azota en público, cuando le folla como un salvaje y ella dice gritar (aunque en realidad le guste que él la humille) son escenas muy emocionales. Pero nada es comparable a las últimas páginas. Su último encuentro sexual es inquietante, como se ve cuando ella se tira encima de la prostituta. Y el final deja mal cuerpo; sientes la tristeza de su pérdida, porque has sentido cómo se querían; y a la vez alivio por terminar con una relación dañina.


Pero hay que tener en cuenta que esta no es una novela erótica. Sí, tiene escenas de sexo. De hecho, gran parte de la relación entre los dos se basa en eso. Pero la autora no profundiza demasiado en las escenas sexuales. No las escribe para excitarnos, solo para que veamos cómo va subiendo de nivel el sadomasoquismo. Porque lo que la autora quiere transmitirnos es las emociones que experimenta durante lo que dura su relación. El placer, el sentimiento de estar viviendo algo único y especial, el entregarse por completo a alguien, perder la capacidad de decidir; y poco a poco la angustia, la pena.

La escritora nos invita a vivir con ella ese torbellino de emociones que la asaltaron mientras vivía por y para ese hombre, carismático y misterioso, cariñoso y terrible a la vez. Y efectivamente, el lector pasa de la excitación de las primeras páginas a la angustia del final.


Cogí el libro pensando que iba a ser un relato erótico, quizá porque la película tiene fama de serla. Y quizá por eso me sentí un poco decepcionada. Porque no es una mala novela, aunque puede que por el hecho de que cuenta tanto en tan pocas páginas parece que las cosas pasan volando sin que tengas tiempo de verlo detalladamente. 

Por todo esto, se puede decir que no es una mala historia, aunque no sea un libro que vaya a estar entre mis favoritos. Pero es muy interesante leerlo, porque la historia no es común y se puede leer en un día o dos.

jueves, 21 de junio de 2012

50 Sombras Más Oscuras - E. L. James

Segunda parte de este nuevo fenómeno de masas, Cincuenta Sombras Más Oscuras (se publicará el 4 de Julio en España) sigue en la línea de la novela anterior. Arregla un pequeño bache que cometía la autora antes, pero agranda mucho otros problemas de los que no habíamos visto más que la punta del iceberg.

Spoilers a partir de aquí.

El libro sigue donde 50 Sombras de Grey terminó. Ana, todavía en shock por la escenita en el cuarto rojo del dolor, se marcha y quiere olvidar a Christian. Christian, en cambio, no quiere olvidarla a ella. Y como tenían que ir a la inauguración de la exposición de José y la única forma de llegar a tiempo que tiene es dejar que Christian le lleve, Ana acepta a ir con él. Y allí, él le presenta su plan para volver a estar juntos: no habrá más BDSM a no ser que Ana quiera. Y así de rápido vuelven los dos a estar juntos y felices de nuevo.

Por un lado, me parece un giro bastante débil de la historia. La autora no nos da tiempo para "llorar la separación". Por otro lado, esta historia solo es buena cuando están los dos juntos, así que no me quejo demasiado.

Tras esto, se suceden varios problemas pequeños y de poca importancia. Van a la gala de los padres de Christian, la Señora Robinson acosa a Ana, su nuevo jefe resulta ser un acosador sexual que quiere hacerle chantaje... Y todo ello acompañado de montones de escenas de sexo. Cada dos por tres, da igual qué esté pasando, vamos a oir de Ana que no puede aguantar un solo segundo sin echarse encima Christian y que este le empotraba contra la pared de cualquier lugar. Y esto, hasta cierto punto, es bueno... pero hasta cierto punto. Y en esta segunda parte han cruzado ese punto. No, el follar tres veces al día todos los días, y aun así decir que no puedes esperar un minuto para volver a tirarte encima de él ya no es erótico, es cansino. Aprecio que la autora sepa describir las escenas sexuales tan bien, y que no tenga demasiados remilgos con el qué les hace hacer, pero hasta ella se ha debido de dar cuenta de que se pasaba con las escenas sexuales cuando muchas veces las corta y pasa directamente a la siguiente escena. Da incluso la sensación de que, como no se le ocurre alguna trama más consistente, nos intenta mantener pegados al libro con el sexo hasta que se le ocurra algo.


Por otro lado, vemos una deformación horrible en los personajes. Es verdad que Ana era un poco pesadita en el primer libro, y sigue en las mismas en este. Da igual que le diga Christian mil veces que ella le da lo que necesita, Ana sigue dándole vueltas. Y podría entender que como es insegura, le cuesta creerle; pero la forma que tiene la autora de explicar esos sentimientos y pensamientos en la cabeza de Ana no son los adecuados. En lugar de dar a entender que, aunque Christian le diga que le quiere, a ella le cuesta creerle, lo que la autora hace es que Ana actúe como si Christian no le hubiese repetido lo mismo muchas veces. 

Pero por si esto fuera poco, Christian se vuelve un controlador. No no, no un controlador como lo era en la primera parte, siempre preocupado por la seguridad de Ana y que comiese. Ahora básicamente se dedica a enfadarse porque Ana no come lo que él quiere cuando él quiere, no lleva la ropa que a él le apetece y se ve con gente que a él no le apetece. Lo siento, pero me parece inadmisible. Ahí no se puede ver preocupación o romanticismo. Eso es que este hombre tiene un serio problema, y Ana es una niña que se deja mandar por el primer chico que pasa por su vida. Sinceramente, me parece un rasgo de la personalidad asqueroso e inaceptable por cualquiera con un mínimo de amor propio o dignidad. 


Otro fallo que le encuentro es que la autora ha seguido con su manía de repetirse, pero lo ha llevado al extremo. Antes solo repetía algunos gestos de los personajes. Ahora sus gestos, pensamientos y hasta frases se repiten sin cesar. Juro que más de una vez he estado segurísima de que alguna de las frases que decían ya las había leído. Pero no me ha pasado una o dos veces, sino incontables veces. Entiendo que es una autora novel, pero para algo están los editores. ¿Nadie le ha dicho que se repite más que la berza? Además, me parece intolerable que en su primer libro escriba mejor que en el segundo. Lo único que se me ocurre es que han querido sacar los tres libros lo antes posible (en un año los tres), así que ella ha escrito de cualquier manera y a los editores les ha dado igual. 

Yo le diría a la autora que vaya a un taller de escritura. Y no se lo digo para insultarla, sino porque me parece que tiene buenas ideas, y que si aprendiese a desarrollarlas adecuadamente y aprende a escribir mejor, puede sacar libros muy, muy interesantes. 


Por otro lado, la mayoría de hilos argumentales no han estado del todo mal. Me han gustado las peleillas con la señora Robinson y con el jefe de Ana, Jack. Los primeros capítulos, cuando están en el baile de los Grey, son buenos incluso. Y los últimos, desde que Christian desaparece hasta el final, tampoco están mal.

Además, tengo ganas de ver qué pasa en el siguiente libro, porque el final promete. Si la autora sabe aclararse las ideas y aprovechar el tirón de Jack Enfurecido, puede terminar siendo una buena novela final para la trilogía.


Así que en resumen, la historia a veces es mejor o más interesante que en la primera novela, pero la calidad de esta es peor. Aun así, sigue siendo un libro adictivo, por lo que al que le haya gustado la primera parte, le recomiendo esta segunda.

domingo, 17 de junio de 2012

50 Sombras de Grey - E. L. James

La primera parte de la nueva trilogía que está volviendo loca a la gente es 50 Sombras de Grey. Es una novela romántica con ciertos toques de BDSM, y muy, MUY adictiva. Empezó como un fanfic de Crepúsculo y pronto se convirtió en una novela que no tiene nada que ver con la saga mencionada.

Puedo entender por qué está causando furor esta novela. Es fácil de leer y la trama te absorbe. Además, el BDSM aparece poco (aunque lo nombran mucho) y empezamos a adentrarnos en ese mundo muy poquito a poco, así que en realidad no hace falta saber nada sobre ello y al lector no le chocan las escenas porque nos presentan estas prácticas de manera muy suave, y cada vez aumenta un poco la intensidad, dejándonos tiempo para acostumbrarnos a ello.

Aun así, no es oro todo lo que reluce, y 50 Sombras de Grey tiene más de un fallo que hace que no sea totalmente genial.

Spoilers a partir de aquí.

A primera vista, Anastasia es una chica corriente y es fácil sentirse identificada con ella. De belleza normal, nada del otro mundo; estudia una carrera normalita (Literatura Inglesa); comparte piso con su amiga de facultad, etc. Y su primer encuentro con Christian es entreñable, con él siendo un témpano de hielo y ella pifiándola una y otra vez. Pero aun así, vemos que salta una chispa entre ellos.


De todas formas, hasta que Ana no se emborracha en el bar la cosa va bastante lenta. Pero una vez que pasa la noche con Christian, todo empieza a coger velocidad. Y cuando descubre el cuarto rojo del dolor, se pone por fin interesante. Tengo que admitir que me pareció extraña la ignorancia total sobre el BDSM de Ana. Entiendo que no todo el mundo conozca unas cuantas prácticas del sadomaso, pero no saber nada de ello me parece difícil de creer.

Al tener la primera conversación sobre el contrato, ahí empieza lo mejor, ahí empieza la historia de verdad. Es en ese momento en el que vemos que Christian es humano. En ese momento empieza la relación entre los dos de verdad. Esos capítulos son, probablemente, los mejores de todo el libro.

Después se llena de altibajos. La mayoría de momentos entre Ana y Christian son muy bonitos, da igual si son de sexo o discusiones. Los emails me encanta, son graciosísimos. Pero cuando está con Kate el ritmo baja bastante y la historia digamos que "se atasca", y pasa lo mismo cuando está con su madre.


El final, en cambio, me ha gustado mucho. Los últimos dos o tres capítulos no podía apartarme del libro. Veía que se terminaba y no sabía qué iba a pasar, cómo iba a pasar. La escena en el cuarto rojo del dolor es muy buena, y la llorera de Ana y la carita de abandono de Christian me han dejado tocada. Es un final muy emotivo y realista, acorde con la personalidad de los personajes. Y aunque será difícil de volver a juntarles en el siguiente libro y sufriré sin Christian durante un tiempo, creo que la autora ha hecho lo correcto.

Me ha gustado que la narración no es muy pesada y se lee fácilmente. A veces incluso diría que es "muy ligera", y es verdad que no es de grandísima calidad, pero tampoco me parece malo. Aun así, las escenas de sexo me parecen muy buenas. Están bien escritas, son originales, no se repiten y son explícitas. Además, no se anda con remilgos, y eso no es algo que se vea en muchas novelas. Nos da el número justo de escenas de sexo, y hace que la tensión sexual crezca poco a poco. Así, no sentí la necesidad de pasar las páginas para llegar a la siguente escena erótica, como pasa en algunos libros; ni tampoco sentí que el argumento se quedase de lado para añadir sexo sin parar, como sí sentí en El Rapto de la Bella Durmiente.

También me parece que Christian es un gran personaje. A veces tiene esos cambios de humor que no me creo que le hagan mucho bien y puede parecer demasiado obsesivo, pero en general tiene el toque justo de serio, romántico, sexy y necesitado de amor. Y una de las cosas que más me hacía seguir leyendo era saber más sobre su vida: qué le pasó de niño, por qué se siente tan incómodo en su familia, qué pasó con la señora Robinson...

Pero no ha sido todo perfecto. He leído en alguna parte que 50 Sombras de Grey es una especie de Crepúsculo adulto, y aunque no estoy de acuerdo y me parece totalmente exagerado, sí que se pueden encontrar un par de paralelismos entre las dos obras que denotan que la autora estuvo influenciada por Stephenie Meyer.

Por un lado, Anastasia puede llegar a cansar. En general me cae bien y me parece soportable, pero se puede poner muy pesadita. Tenemos como ejemplo el hecho de que sea incapaz de que la inviten o regalen nada. Un poco de reticencia está bien, pero montar esos numeritos porque te novio te ha comprado unos libros que te encantan llega a ser patético. Además, le da muchas vueltas a todo y parece sorda: da igual cuantas veces le repita algo Christian (que le va a echar de menos, que le quiere), ella va a olvidarlo a los 2 segundos y a pasarse 1 capítulo dándole vueltos a si Christian le va a echar de menos o le quiere.

Además, la autora ha calcado esa manía de Meyer de hacer que los personajes repitan una acción hasta la saciedad. No hace más que repetir que Christian se pasa la mano por el pelo y ladea la cabeza, mientras que Ana se muerde el labio y todo el mundo pone los ojos en blanco. Si hubiese dejado que Christian se pasase la mano de vez en cuando por el pelo y Ana se mordiera el labio a veces, habría sido peculiar y gracioso. Así, es un coñazo. No es tan horrible como Bella Swan ni tan pesada como Sookie Stackhouse, pero podría mejorar notablemente.


También sentí, sobre todo hacia la mitad del libro, que la historia no tenía rumbo fijo, que la autora se estaba llendo por las ramas y lo que nos contaba no era demasiado relevante. Excepto cuando están los dos protagonistas juntos, no parece que haya un verdadero avance, y eso es bastante confuso y me corta el rollo.

En resumen, me parece una novela más que recomendable. Es fácil de leer, tiene una historia interesante y es una buena mezcla entre romanticismo y erotismo. Pero si alguien quiere una novela de gran calidad o leer algo con gran contenido en BDSM, este no es el libro indicado.

jueves, 24 de mayo de 2012

El Rapto de la Bella Durmiente - Anne Rice

El Rapto de la Bella Durmiente es uno de los primeros libros de Anne Rice (este escrito con el pseudónimo de Anne Rampling) y es el primero de una trilogía. En él Rice cuenta su versión de la historia de la Bella Durmiente, pero de forma un tanto distinta. Y es que es una novela erótica y de BDSM, es decir, bondage, dominación, sumisión y sadomasoquismo. Y no es que haya un poco de sexo y sadomaso, no no. El libro es una escena erótica tras otra.
Es, en general, un buen libro. No una obra maestra, pero muy entretenido. Aun así, tiene alguna cosa que haría la lectura más fácil. Spoilers a partir de aquí.

La historia comienza con el Príncipe llegando al castillo de Bella cuando esta y su corte llevan 100 años dormidos. Alcanza su torre y, cuando solo llevamos 2 páginas, primera escena de sexo: el Príncipe se zumba a Bella cuando esta sigue dormida. Tras esto, descubrimos que en este mundo, y en este reino, parece que los príncipes de los reinos vecinos, todos menos poderosos que el Príncipe, sirven un par de años en la corte de este. Más tarde descubrimos que esa servidumbre consiste en ser los sumisos de los cortesanos.

A partir de entonces, empieza el sadomaso. Y es que tienen que hacer que Bella sea una buena sumisa y el Príncipe su dominador. Para ello hacen varias cosas. Primero, Bella debe ir siempre desnuda. Tiene que andar casi siempre a cuatro patas, y en las pocas ocasiones que está de pie debe tener las manos detrás del cuello. Las muestras de cariño y respeto se reducen a besar las botas de su señor. Y sobre todo está el spanking.


Por un lado, Anne Rice es muy imaginativa. No nos satura con escenas de sexo, prefiere darnos mucho sadomaso y que nos mordamos las uñas para ver si este capítulo "hay tema o no hay tema". Además, nos introduce distintos tipos de castigos: el sendero de caballos, la sala de castigos, etc. Pero por otro lado, es MUY pesada con el spanking. Cada pocas páginas, palazos en el culo. Cuando ya llevas 300 páginas terminas de los palazos y las ronchas en el trasero hasta el moño.

También me ha parecido que este libro no ha sido más que una introducción larga, para que nos hagamos una idea de cómo es el mundo en el que vive Bella y lo que podemos esperar en los siguientes. Y en general no me importa, pero la verdad es que la historia no tiene mucha más miga, y cuesta avanzar cuando sabes que no pasará nada interesante o digno de mención hasta el siguiente libro. Aun así, hay que admitir que la historia de Alexis es interesante y que la marcha al pueblo con Tristán al final sí me han intrigado. Supongo que en el siguiente Tristán nos contará su historia y descubriremos más cosas de este mundo.


Así que, en general, es una buena lectura; interesante, ya que no parece que haya muchos libros de este estilo; innovadora, porque se publicó en 1983 y estoy segura de que fue un shock para la época, ya que lo sería hoy en día también. Pero también hay que cogerlo con ganas y paciencia, ya que no hay mucho que te deje con avidez y te obligue a leer más y más. Pero sobre todo, hay que cogerlo con la mente abierta. Contiene escenas heterosexuales, lésbicas y gays; sale sadomasoquismo, dominación y sumisión, etc. Y no creo que todo el mundo pueda disfrutar de una lectura así.

Por último, recalcar algo que leí sobre la trilogía: es una buena novela de ficción con la que se puede disfrutar leyendo, pero eso no significa que sea un buen modelo de vida. No por el tema del sadomasoquismo, sino porque los personajes se encuentran allí contra su voluntad. Y es una línea que tenemos que saber trazar entre la ficción y la vida real.

sábado, 31 de diciembre de 2011

Nieblas de las Highlands - Karen Marie Moning

Primer libro de Karen Marie Moning, autora de la saga Fever, y también el primero de la saga de los Highlanders. Aunque en general no está mal, tiene muchas partes en las que se hace pesado. Spoilers a partir de aquí.

La historia de amor, en general, está bastante bien. Tio cañón, escocés de pura cepa que va por ahí con kilt y nada debajo (¡con el fresco que debe de hacer en Escocia!). Ella a veces parece un poco tonta, pero tampoco me cae mal.

Y entre los dos se interpone en bufón de la reina faery, Adam Black. Adam es un coñazo, no aporta nada. Básicamente está ahí para tener concursos de "quién la tiene más larga" con Halcón. Y también está Esmeralda, la gitana. Otra que no pinta nada, y me cansa que gaste tantas páginas en ponerse a hablar y repetir cosas sobre el campamento gitano que nos importan bien poco, como que los gitanos no le dan importancia a la virginidad (¿mande?) y que Halcón es amiguísimo de los gitanos. También me parece raro que, viviendo en el siglo XVI, y que yo sepa los trabajos manuales eran considerados algo relegado para las clases bajas, lo que más le guste hacer al señor del castillo sea tallar madera y a su madre pasarse el día en la cocina haciendo té con los criados.

Además, me pone de los nervios que todos los problemas entre Adrienne y Halcón sean porque los dos son unos tercos que no se comunican. Una vez vale, dos quizá, pero que siempre anden enfadados porque no son capaces de decir "Oye, que no me estaba morreando con Adam, ¡pero si el tio me quería violar!", y en vez de eso se enfaden y hagan "me pico y no respiro".

Por último, no entiendo la manía de la autora de meter a los padres de los protagonistas y darles tanto peso en las historias. Lydia, la madre de Halcón, y Tavis no me interesan. Da igual lo que pase, siempre anda Lydia por ahí dando el coñazo. ¿Es que en las Highlands no se puede tener un poquito de intimidad?

Pero aun así, creo que el libro tiene algo que hace que merezca la pena. Será la tensión sexual no resuelta entre los dos, o que Halcón es un cabezota, o Dios sabe qué. Pero la verdad es que ha conseguido que me entren ganas de ir a Escocia y que vea los kilts con otros ojos...